Marca España

Por Almudena Gómez de Cecilia

El verdadero riesgo que acecha a nuestro tejido productivo no es la paralización forzosa por la Covid 19, ni siquiera el aberrante nivel de deuda o de gasto en el que nos movemos. El verdadero desafío al que nos enfrentamos es el del auge populista, el veneno que ha destruido, Cuba, Venezuela y Argentina, que ahora se cierne sobre Chile y España. Cuando un país alcanza un nivel de prosperidad aceptable y sus habitantes se despreocupan de las cuestiones relacionadas con el trabajo y la producción, ha llegado el momento propicio para los populismos, que inician sus campañas de descontento social, para acceder al poder y esquilmar la riqueza lograda en la mayor proporción posible. Estos movimientos, siempre calculados y nunca fortuitos, les permiten renovar cada cierto tiempo su cuota de poder y de dinero fresco cuando ambas cosas les empiezan a faltar. España ha sido una de las víctimas preferidas de este sistema. Así los populistas tras repartir numerosas prebendas entre su red clientelar y los medios de comunicación para orquestar grandes operaciones de propaganda, han conseguido llegar al poder tal como hizo Zapatero en su momento, hasta quebrar las cuentas públicas y ahora de nuevo, Pedro Sánchez, que va camino de otra quiebra.

Los populismos son todos ellos colectivismos con distintos disfraces, pero un mismo sistema, redes clientelares de gasto desorbitado, deuda inasumible, control del mercado, híper inflación y al final miseria generalizada, tal como nos muestra una y otra vez, no ya la Historia, sino la actualidad. En todos ellos se da una característica común, usar el nacionalismo excluyente para crear un inexistente enemigo exterior y segregar la economía del contacto internacional para manipular la moneda hasta que la híper inflación destruye por completo su valor. En el mundo de hoy, del que nadie se puede evadir salvo mediante ensoñaciones engañosas de amargo despertar, el crecimiento económico no se puede lograr sin la internacionalización y sin la existencia de una moneda solvente, respaldada por cifras coherentes y sin tentaciones de impresión ilimitada de billetes. España no puede ser sinónimo de cerrazón y oscurantismo sino de libertad, apertura y transparencia.

En ese ámbito la economía de Murcia ha dado grandes ejemplos, no sólo mediante su turismo internacional de calidad sino también a través de sus emblemáticas empresas como Alvalle con su web en siete idiomas y El Pozo con negocios en 82 países. Cuando los populistas de cualquier color arremeten contra la internacionalización de las empresas españolas, no hacen sino deteriorar la marca España. Para el crecimiento del PIB es fundamental el aumento de la inversión y la libre circulación de capitales es su base. No hay que temer a los inversores extranjeros,1 que vienen atraídos por la creatividad, la laboriosidad y el talento español. La financiación de nuestros proyectos, el impulso a nuestros emprendedores y la proyección de España hacia el exterior como un agente económico potente y solvente es nuestra única palanca para mantener el empleo y asegurar el futuro de la siguiente generación.

ALMUDENA GÓMEZ DE CECILIA
Licenciatura y MBA ICADE. Cursos de Doctorado sobre la Unión Monetaria Fundación Ortega y Gasset. Experto en Mercados internacionales, (AFI). Experto en IVA (CEF)